dissabte, 26 de desembre de 2009

La verdadera crisis entre Venezuela y Colombia

La verdadera crisis entre Venezuela y Colombia

por Jaume Fortuño

Chávez aparece en antena; “vientos de guerra soplan en la región”… y los dos puentes fronterizos se desploman dinamitados por la guardia nacional. El mandatario venezolano llama a su ejército y a la población civil a que “se preparen para defender la patria”, mientras la inmensa mayoría de la opinión pública mundial (incluyendo a la autodenominada izquierda) cree que el presidente de la república ha perdido la cabeza o que, peor aún, está mostrando su verdadero talante guerrerista que en uno de sus arrebatos le podría llevar a invadir Colombia. Mientras tanto Álvaro Uribe calla y su legión de opinadores y politiqueros ladra furibunda contra las violaciones del derecho internacional humanitario y por el respeto de los derechos humanos en el vecino país, para preservar la paz y la estabilidad entre “dos países hermanos”. Y Barack Obama, el premio nobel de la paz que cerró los ojos al golpe de estado en Honduras y aumentó el numero de tropas en Afganistán, reconoce que “a veces la guerra es justa” (1), tras haber colocado 7 bases militares gringas sobre suelo colombiano. A todo esto, el gurú cínico-mediático Jaime Bailes bromea con matar a Chávez mientras los portavoces de “una democracia sólida e histórica” y de “uno de los presidentes con más categoría de la región” (2) amenazan con llevar a Venezuela al tribunal de la OEA. Pero, ¿porqué el mandatario venezolano se pone tan bravo con un estado que cuanto menos triplica su poderío militar y que disfruta de cooperación militar con otro cuyo presupuesto en defensa es casi la mitad del de todo el mundo (3)? Tal vez Chávez no esté jugando muy bien sus cartas en la diplomacia con esos llamados a la acción cívico militar. O quizá será que nos cuesta digerir ese carácter caribeño, tan agitado y acalorado, pero que cuaja tan bien con el pueblo al que se dirige, que a fin de cuentas es el que le ha otorgado la victoria en 8 de las 10 consultas democráticas celebradas en esta “dictadura” desde 1998. En todo caso la prensa de masas saca las cosas de contexto y cuenta la versión de la historia que más conviene a sus dueños, que en Colombia o en el Estado Español son más o menos los mismos, y están bien de acuerdo respecto a qué y quien conviene dejar fuera de la foto.

Venezuela es el país que alberga a un mayor número de refugiados colombianos, más de 4 millones de personas cruzaron la frontera huyendo de la violencia (4). Muchos de ellos son perseguidos por paramilitares colombianos que dan muerte a dirigentes y activistas sociales y políticos, así como a campesinos desplazados, sobre suelo venezolano (5). Pero los paramilitares también se ensañan con la población civil venezolana; en estados cercanos a la frontera como Táchira, Zulia o Amazonas, se ha descubierto la complicidad entre los “paras” y sectores de la oligarquía, las autoridades y la fuerza pública que hacen parte de la oposición (6). Los civiles que se han acogido a las reformas iniciadas por la república bolivariana, que permiten la redistribución de tierras en desuso o la re-apropiación de viviendas vacías, en ocasiones han sido amenazados y asesinados (6). Cabe decir que los alcances de dichas transformaciones no dejan de ser limitados; en el caso de la mencionada reforma agraria sólo se han expropiado tierras estatales para beneficio de los desposeídos. Pero tales cambios son demasiado para una oligarquía que teme que después de esto vayan sus tierras, y que no duda en echar mano del paramilitarismo para amedrentar a quienes actúan de forma legal y legítima. En diversas ocasiones se han dado enfrentamientos entre dichos grupos ilegales y la guardia nacional venezolana, aunque esto raramente ha sido digno de atención por los medios colombianos e internacionales y, de serlo, la cobertura sobre los sucesos ha sido parcial y distorsionada. Es el caso de la captura de 8 paramilitares colombianos en territorio venezolano, hecho seguido por el asesinato de 2 miembros de la Guardia Nacional por un motorizado días antes de la voladura de los puentes (7). O de los 9 colombianos encontrados muertos en Venezuela presentados a la opinión pública como vendedores de maní, mientras según el vicepresidente venezolano Ramón Carrizales hacían parte de una banda paramilitar (8).

Pero los intentos de desestabilizar el proceso bolivariano llegan a tener un alcance mucho mayor. En el año 2004, un numeroso grupo de paramilitares colombianos entró en Venezuela atacando varios puestos de la Guardia Nacional y llegando a plantearse el asesinato del presidente, en una operación que pretendían presentar como un alzamiento militar de parte del ejército venezolano (9). Entre los 130 “paras” que fueron capturados a 20 km de Caracas había cerca de 60 militares colombianos entre soldados profesionales y reservistas. Y cabe decir que el intento de golpe de estado que sufrió la república en el año 2002 también contó con la colaboración de paramilitares colombianos. Es de esperar que una oposición capaz de hacer atentados con bomba en las embajadas de Colombia y España para achacar-los a las organizaciones de la izquierda bolivariana (10) no tenga reparos en colaborar con los verdaderos narcoterroristas colombianos. A cambio de su presión para desestabilizar las fronteras y el proceso venezolano en sí, los grupos paramilitares pueden mantener despejados los corredores para sacar la droga al atlántico, asegurándose la viabilidad del narcotráfico que, con cerca de 80.000 hectáreas de coca bajo su control alrededor de la frontera, sigue siendo su principal negocio . Además también pueden participar en otras actividades, como el robo ilegal de coltán venezolano (un compuesto mineral utilizado para fabricar desde celulares y consolas hasta misiles o cohetes, que en bolsa cotiza más caro que el petroleo o el oro) que se extrae a través de Colombia para mandarlo a los Estados Unidos (11), o el contrabando de gasolina y alimentos a través de la frontera (12). Por otra parte, como es sabido, este accionar paramilitar forma parte de una estrategia conjunta con el estado colombiano. Así lo demuestra la reciente captura de dos espías colombianos con documentación del DAS (policía política y migratoria que depende de la Casa de Nariño) en las cercanías del palacio presidencial venezolano. O las incursiones del mismo ejército nacional de Colombia dentro del país vecino a través de los ríos fronterizos. Esta estrategia de presión y desestabilización sobre el proceso venezolano viene siendo impulsada desde EEUU con la complicidad de Colombia, estado al que muchos analistas han dado en llamar “el Israel latinoamericano”. No es ningún secreto que Washington (y con él todos sus cómplices y vasallos) se estremece cada vez que alguno de los países de su patio trasero gira más a la izquierda de lo aceptable para su noción de la democracia. Y, aunque por ahora Venezuela brinda a EEUU todo el petróleo que este le pide y no se puede decir que haya expulsado a las transnacionales ni afectado en demasía a los intereses del imperio, conviene mantener bien sujeto al proceso bolivariano para que no se pase de la ralla. Por ahora, el endeudamiento de los EEUU a raíz de las guerras de Irak y Afganistán y la imposibilidad de involucrarse en otros conflictos sin poder retirarse de los que tiene sin resolver, junto con los problemas que su actual gobierno tendría para legitimar ante la opinión pública una intervención directa en Venezuela, hacen poco probable que ésta se dé de este modo. Además, Colombia tampoco puede mandar a su ejército al exterior y correr el riesgo de perder aún más el control de su situación interna. Por eso la estrategia que se juega es la de apoyar a esa oposición terrorista y golpista con los paramilitares, ejerciendo la guerra sucia para desestabilizar el proceso venezolano; un uso del brazo ilegal del estado colombiano que viene dándose desde el inicio del mandato de Chávez. Pero aunque a corto plazo un conflicto internacional abierto parezca poco probable, no debemos perder de vista el modo en que se están invisibilizando atropellos contra la democracia y la soberanía de Venezuela como los que se señalan en este artículo, al tiempo que se prepara a la opinión pública para aceptar la guerra, el golpe de estado, o la estrategia que resulte más conveniente.

Los grandes rotativos pierden dinero vendiendo periódicos y se mantienen a flote a costa de sus anunciantes y es previsible como nos van a contar la historia unas corporaciones que viven de otras transnacionales. En el caso del Estado Español, donde el antichavismo es quizá aún más vehemente que en EEUU, los mismos medios que tanto satanizan el proceso venezolano, están completamente blindados a toda crítica a las empresas transnacionales que han apoyado golpes de estado y se han beneficiado del paramilitarismo y la guerra sucia contra la izquierda. No es nada nuevo, la Revolución Sandinista o el Chile de Allende también parecían un peligro para la democracia. Y es que quien no tenga memoria repetirá la historia y repetirá también lo que diga el poder, por absurdo que sea. Tan delirantes derroteos han tenido que tomar la trama de la novela “Chávez el dictador vs Uribe el defensor de la paz”, para poder compartir audiencia con las exaltaciones al narcoparamilitarismo del “Capo” o las “Muñecas de la mafia” en Colombia, y todo el resto de disparates que adormecen la conciencia de los espectadores a lo largo y ancho de la aldea global. En el capitalismo del siglo XXI el imperialismo se abre paso con mentiras catódicas (13) para los ricos y argumentos de plomo para los pobres.

1: El espectador, 11 de Diciembre 2009.
2: Pilar Rahola en La Vanguardia, 15 de enero de 2008.
3: Centre d’estudis per la pau JMDELÀS: http://www.centredelas.org/ 15 de febrero 2009.
4: http://www.radiomundial.com.ve/ 4 de Marzo 2008.
5: http://www.aporrea.org/ 6 de noviembre 2009.
6: Raúl Zelik, Venezuela más allá de Chávez.
7: http://www.youtube.com/watch?v=8BMG1L21o-I
8: http://www.tribunalatina.com/ 2 de noviembre 2009.
9: Hernándo Calvo Ospina, Colombia: laboratorio de embrujos.
10: Raúl Zelik, Venezuela más allá de Chávez.
11: Correo del Orinoco, 5 de Octubre 2009.
12: http://www.liberacion.press.se 8 de febrero 2008.
13: Rayo catódico: onda que mana del televisor, teniendo la propiedad de anular la conciencia crítica del espectador y hacerlo así cómplice pasivo de las más grandes atrocidades (definición propia e irónica).

dilluns, 14 de desembre de 2009

¿Como hay que llamarle a un asesinato de estado?

Jaume Fortuño

Durante el año 2008 hemos visto como el gobierno de Uribe y el ejército nacional se veían envueltos en el escándalo de los “falsos positivos”. Jóvenes de barrios humildes reportados como guerrilleros muertos en combate para que sus verdugos pudieran disfrutar de permisos o ascensos en su carrera militar.
La apropiación del tema por parte de ciertos sectores sociales y políticos así como la visibilidad que obtuvo en los medios de comunicación, llevaron a que se emprendieran algunas medidas en relación a los “falsos positivos” de los que la ONU reconoce más de 1800 casos(1). A fecha de hoy se han adelantado cerca de 1300 investigaciones contra miembros de la fuerza pública por su responsabilidad en estos crímenes(2), y por ahora el resultado de ellas han sido 39 condenas(3). Estos procesos abiertos por la fiscalía y la procuraduría, las medidas adoptadas por el ministerio de defensa en noviembre del 2008 y la presión de la comunidad internacional han hecho que el numero de los ahora “mal llamados falsos positivos” disminuya de forma significativa.
Según el Informe Sobre Falsos Positivos del Primer Semestre de 2009 publicado por CINEP, de las 337 víctimas de esta modalidad de ejecución registradas en el año 2007, y las 196 en 2008, se ha pasado a solo 4 en la primera mitad de este año. Pero el mismo informe apunta algo más; en el mismo periodo se ha dado un incremento proporcional de los asesinatos por intolerancia social. Estos habrían pasado de los 31 de 2006, a 137 en el pasado 2008, y 180 hasta setiembre de 2009 (4). La víctimas más frecuentes de estos crímenes han sido jóvenes, trabajadores, habitantes de la calle, vendedores y consumidores de droga, trabajadoras sexuales… previamente amenazados por las campañas de pamfletización llevadas a cabo por los paramilitares. Los barrios humildes de ciudades como Barrancabermeja, Bogota o Medellin han sido los más azotados por esta campaña de limpieza social.
Además, durante este año algunos colectivos han visto como las violaciones a los derechos que sufrían han aumentado; desde las comunidades indígenas donde los crímenes se han duplicado, hasta el sector jurídico donde jueces y fiscales han sido amenazados(5). Asimismo campesinos y defensores de ddhh siguen denunciando los mismos abusos represivos que llevan padeciendo desde hace años. Aunque las cifras de violaciones de derechos resultan estremecedoras cabe tener en cuenta que muchos casos nunca llegan a ser denunciados, sobretodo en aquellos sectores sociales que menos posibilidades tienen de hacerlo, como la gente de los barrios populares donde la irrupción del paramilitarismo se ha dado con una gran fuerzan durante los últimos años. Y también que muchos crímenes por intolerancia y violencia política son presentados ante la opinión pública como resultado de la delincuencia común, reforzando así aún más una política de seguridad cuya única forma de resolver el conflicto social es mediante el uso de la fuerza.
Los llamemos falsos positivos, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas o como queramos, los crímenes de estado (o del paraestado cuando sea necesario) siguen sucediendo. Pueden cambiar los nombres i las estrategias pero la realidad de la persecución y el exterminio de la oposición politica sigue constante. Incluso ya no hace falta ni enfrentar-se al estado para estar en su punto de mira tal como lo demuestran muchas de las ultimas denuncias. Los falsos positivos no fueron un error cometido por unas pocas manzanas podridas, sino una practica sistemática motivada por la política de incentivos para presentar éxitos militares en la lucha contra la insurgencia. Del mismo modo en que el exterminio de opositores y excluidos en el campo y las ciudades de Colombia no son nada ajeno al proyecto de seguridad democrática.

1http://www.desdeabajo.info/index.php/actualidad/colombia/4902
2http://www.caracoltv.com/node/136288
3espectador 1 de noviembre, entrevista a Christian Salazar
4Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política – CINEP-PPP, Septiembre de 2009
5espectador 1 de noviembre, entrevista a Christian Salazar

dissabte, 12 de desembre de 2009

“Hablar de soberanía colombiana es un chiste”

Eva Golinger entrevistando a Noam Chomsky
Venezolana de Televisión

Eva Golinger (EG): Bienvenido a Venezuela, Sr. Noam Chomsky. Estamos muy emocionados por su visita, especialmente durante un momento histórico en el que están ocurriendo muchos cambios en América Latina, potenciales cambios en la relación de EE.UU. con naciones latinoamericanas, y actualmente existen importantes tensiones y conflictos que causan gran preocupación a los latinoamericanos.
En este contexto, y con el recrudecimiento de las agresiones en los últimos meses, con el golpe de Estado en Honduras, el aumento de la presencia militar en Colombia, con la ocupación de más de siete bases militares, además de un control territorial a nivel militar en Colombia, tenemos también la reactivación de la cuarta flota de la armada que ocurrió el año pasado pero está siendo usada ahora en este contexto. También el tono del discurso hacia Venezuela se ha hecho más fuerte, con acusaciones que ya se hacían y ahora continúan ahora más formales, acusando a Venezuela de permitir el narcotráfico, terrorismo, y ha habido un aumento del presupuesto militar del Pentágono, para el Comando Sur en esta región.
La pregunta es, ¿es este algún tipo de fenómeno? Ahora con un presidente supuestamente progresista en la Casa Blanca vemos más ataques contra movimientos progresistas en América Latina.

Noam Chomsky (NC): Y en el resto del mundo. Pero lo que ocurre en América Latina ha ocurrido por más tiempo. EE.UU. por mucho tiempo dio por sentado que podía controlar a América Latina, y de hecho este fue un principio básico de su política exterior desde sus orígenes como república, como una aspiración, que lograron concretar en el siglo XX. El Consejo de Seguridad Nacional, la mayor entidad de planificación, dice que si no podemos controlar América Latina, ¿cómo podemos el resto del mundo?
Henry Kissinger, cuando el golpe de Pinochet, dijo “tenemos que deshacernos de Allende o no tendremos credibilidad en el resto del mundo”.. Esa es la clave para controlar el mundo, y por supuesto gran parte de la economía estadounidense estaba basada en inversiones, que eran una especie de saqueo, desde el siglo XIX. Todo esto ocurrió por mucho tiempo y de distintas maneras, intervención militar, golpes de Estado, agresiones, durante el gobierno de Kennedy, con agresión de Estado, el ejército instaurando Estados de seguridad al estilo neonazi. Luego llegó el período neoliberal, el control de los países por medios económicos, pero a finales de los noventa ya no era tan frecuente, Venezuela es un ejemplo, pero ocurría en muchos otros países. Lentamente los países latinoamericanos empezaron a escapar del largo período, desde la época de los conquistadores españoles y portugueses, de una u otra forma de colonización.
Empezaron a librarse del FMI, pagar y reestructurar sus deudas, enfocarse en los problemas internos, y EE.UU. empezaba a perder control, y tenía que haber una respuesta, que se ha desplegado desde finales de los noventa, y que tiene dos frentes, uno militar, y el otro que denominan promoción de la democracia, que es un eufemismo de sometimiento. Uno es militar y el otro es el sometimiento, y Obama sencillamente les está dando continuidad. No está haciendo nada nuevo. Parece diferente a Bush, pero la razón es, si vemos la opinión pública, voceros del gobierno, ellos critican a Bush por no haber prestado atención a América Latina, y que la región sufrió por esto. De hecho es lo mejor que le ha pasado a América Latina, que EE.UU. dirija su atención a otras regiones. Pero Obama quiere remediar esa situación desde una perspectiva progresista liberal, prestando más atención a América Latina, lo que implica un retorno a políticas más tradicionales, la militarización y el sometimiento. Lo que tú mencionas es un ejemplo, pero viene de antes, de hace muchos años, por ejemplo el entrenamiento de militares latinoamericanos por los últimos diez o quince años ha aumentado en gran medida, quizá 50% más de lo que era en los años noventa. Y ahora la posición militar de EE.UU. en América Latina es relativamente mayor que durante la Guerra Fría. Por primera vez, hay más oficiales de entrenamiento militar que asesores económicos. La estrategia ha cambiado hacia un esfuerzo por reconstruir una estructura de intervención potencial, y también para la llamada promoción de la democracia.
EG: Que hemos experimentado en gran medida aquí en Venezuela a través de la USAID, la National Endowment for Democracy con financiamiento a grupos opositores y ahora con participación en una campaña de contrainsurgencia al interior de las fuerzas revolucionarias que apoyan al gobierno, que intentan neutralizar.
NC: Pero estas son políticas de larga data. EE.UU. de hecho inició una nueva fase del imperialismo hace un siglo, al convertirse en una potencia mundial, ya había sido una potencia regional, pero con la conquista de Filipinas, ese fue el momento crucial, por los años 1900, mató a cientos de miles de personas, estableció un control militar parcial, pero tenían que gobernar el país. ¿Cómo gobernar el país? Bueno, desarrollaron una nueva forma de colonialismo, con un Estado de vigilancia muy complejo, usando la última tecnología de la época para socavar movimientos políticos, para desintegrarlos, promover el faccionalismo. Crearon una fuerza militar-policial paralela que podía usar la fuerza cuando fuese necesario. Era muy minucioso y complejo, y de hecho ha regresado a los países de origen, los Estados de vigilancia el Occidente: EE.UU., Inglaterra, desde la Primera Guerra Mundial, basados en el modelo filipino. Y sigue hasta hoy. Filipinas es el único país en el este asiático que no ha participado en el rápido crecimiento económico de las últimas décadas, y aún tiene una fuerza militar terrorista, violaciones a derechos humanos, etc.
Las técnicas son: primero, una fuerza militar internamente, si es necesaria, y segundo la colaboración de los líderes del Estado, por eso es que quieren infiltrar los movimientos revolucionarios, incitar la separación, socavar el poder de otros grupos y obtener beneficios de sus contactos con el poder imperial. Los británicos y los franceses hicieron cosas parecidas, pero esta vez se hizo con gran detalle, algo nuevo en la historia del imperialismo, y por supuesto se extendió a América Latina. Por eso es que después de cada intervención, por ejemplo Haití, República Dominicana, Nicaragua, donde sea, dejan el país en manos de la Guardia Nacional y en colaboración con líderes del Estado. Y la Guardia Nacional es una fuerza de terrorismo de Estado. La Guardia Nacional haitiana nunca luchó contra otro país. Su ejército lucha contra la población, lo mismo con Somoza.
Esa capacidad se perdió en parte en los años noventa y ahora se reconstruye de otra manera. Pero es una tradición antigua. De hecho data de mucho antes. Vale recordar que EE.UU. es el único país del mundo que fue fundado como un imperio. George Washington lo describió como un imperio infante y por supuesto tuvieron que conquistar el territorio nacional, eso es imperialismo, no cruzaron mares, pero aparte de eso, es imperialismo estándar. Prácticamente exterminaron a la población, se robaron la mitad del territorio de México y en 1898 empezaron a expandirse a otras regiones, pero el proceso es el mismo. Y es importante saber que lo hacen con toda franqueza y con una creencia en el carácter divino de su misión. Es un país religioso y siempre ha actuado para cumplir la misión de la Divina Providencia. George Bush hablaba en esos términos. Obama no necesita usar las mismas palabras. Es sofisticado.. El mejor ejemplo, como todos saben, es la primera colonia en EE.UU.: Massachussets. Su carta fundacional es de 1629, establecieron su escudo en el que aparecía un indio apuntando su lanza hacia abajo y un pergamino saliendo de su boca, que decía “venid a ayudarnos”, así que los colonos que iban allá a quitarles sus tierras y exterminarlos estaban convencidos de que estaban respondiendo a ese llamado de auxilio, y esa actitud sigue en la actualidad.. Cada agresión, intento de sometimiento tiene la misma inspiración. Otros países imperialistas como Francia tienen actitudes similares pero está mucho más arraigada en la cultura y creencia estadounidenses. Hay un importante trasfondo religioso, todo se justifica. Lo más que puede pasar es que se cometan errores.
EG: Eso es también como una guerra psicológica, una manipulación de la realidad, para dar esa impresión.
NC : Es importante entender que es aceptado internamente. Por ejemplo, no se puede hacer un comentario crítico sobre cualquier acción de EE.UU. Obama, por ejemplo, es muy elogiado por ser uno de los principales críticos de la guerra en Irak. ¿Cuál fue su crítica? Dijo que era un error garrafal estratégico. Asumió la misma posición que asumió el estado mayor alemán después de Stalingrado. O la posición de los rusos sobre Afganistán a principios de los ochenta. Y no lo llamamos crítica cuando es de nuestros enemigos, lo llamamos servilismo al poder. Pero en nuestro caso, los liberales, progresistas lo llaman oposición principal. Y se puede ir más allá y estar aún dentro del marco doctrinal básico, y viene de esa autopercepción de nobleza, de la misión divina de civilizar el mundo, elevarlo a un mayor nivel, entonces el sometimiento y la militarización son considerados primordiales, y de hecho en el caso de América Latina la izquierda condena a Bush por no enfocarse en América Latina, por no cumplir con la misión civilizadora. No es sorpresa entonces las acciones de Obama.
EG: Y es un proceso cuyo ritmo está aumentando rápidamente.
NC: En parte por estas razones y en parte porque los problemas son más apremiantes. La llamada “marea rosa” es considerada un verdadero peligro. De hecho el gobierno de EE.UU. está apoyando gobiernos que hace cuarenta años habría derrocado. El gobierno de Brasil, por ejemplo. Las políticas de Lula no son tan diferentes de las políticas de Goulart a principios de los sesenta, cuando el gobierno de Kennedy inició un golpe militar e instaló el primer Estado de seguridad nacional estilo neonazi, y ahora es un país amigo, porque todo el espectro se ha desplazado tanto que ahora EE.UU. debe apoyar al tipo de gobierno que antes habría derrocado y por supuesto tratar de someter a los otros.
EG: Hablemos de eso específicamente, porque está el tema del aumento de presencia militar estadounidense en Colombia, que ha causado tensión en la región. El gobierno de Colombia y el gobierno de EE.UU., Obama, sostienen que esto es un asunto bilateral, que esto no es una ocupación o el establecimiento de nuevas bases militares; es un acuerdo de cooperación en seguridad. Pero algunos de los detalles que sabemos, aparte de las tres bases que EE.UU. ya ha ocupado bajo el Plan Colombia, y más de una docena de estaciones de radar, es que definitivamente tendrán acceso a siete bases, una de las cuales, en Palanquero, les dará acceso aéreo a todo el hemisferio, que no tenían anteriormente, con gigantescos aviones militares de carga tipo C17, y más allá de eso, está el tema de lo que EE.UU. llama defensa interna en un país extranjero, con la que entrenan fuerzas armadas colombianas, equipos comando especiales, fuerzas especiales, la Policía Nacional colombiana, los entrenan, los comandan y los controlan, y ahora existe la posibilidad de una reubicación de la Escuela de las Américas, ahora llamada WHINSEC, en Colombia, para empezar el entrenamiento en otros países de la región. El próximo viernes 28 habrá una reunión de presidentes de Unasur en Argentina para tratar este tema, que muchos dicen que es una amenaza para la estabilidad regional. Pero hay naciones que mantienen la posición de que hay que respetar la soberanía colombiana. Con gobiernos apoyados por Washington como Brasil, y con el golpe en Honduras que ha sido visto como un ataque contra los países del ALBA, ¿es esta ocupación o ampliación de presencia militar en Colombia un intento de dividir e impedir un mayor progreso de la integración latinoamericana, primero mediante la promoción de estos conflictos entre naciones, aparte del conflicto entre Colombia como gobierno de derecha y Venezuela como gobierno de izquierda, con países como Brasil o Chile, que pueden asumir una posición más ambigua u neutral en cuanto al respeto de la soberanía colombiana, que se oponen a la expansión militar estadounidense pero sin llegar a condenarla.
NC: Hablar de soberanía colombiana es un chiste. El Plan Colombia, creado por Clinton, es una intervención agresiva en los asuntos internos de Colombia, que ha tenido consecuencias. Hay un pretexto, y el pretexto es la guerra contra el narcotráfico, pero es solo un pretexto y no se puede tomar en serio. Y el establecimiento de las bases militares en Colombia es una reacción al hecho de que EE.UU. ha perdido su posición militar en otros países. Ecuador desactivó la base en Manta, que le daba a EE.UU. gran capacidad de vigilancia aérea en la región. Paraguay era una especie de base militar estadounidense, y eso ya se acabó. Tenían que reconstruirla en otra parte y Colombia es el único país donde podían hacerlo. El golpe en Honduras es parte de otro proceso. Centroamérica había sido tan devastada por las guerras contra el terrorismo de Reagan que no era parte de la tendencia de la llamada marea rosa, hacia la integración latinoamericana. Honduras estaba en el camino de la integración, y bueno ahora ya no, ellos creen, y en realidad se ha expandido en Centroamérica. Nicaragua es otro caso. Todo esto me parece que es un intento de recuperar la posición tradicional incluso antes, hace 10 ó 15 años el entrenamiento de oficiales ha aumentado rápidamente, y ha cambiado, ahora el entrenamiento es en tácticas de infantería. La idea es crear fuerzas paramilitares, no están entrenando policías de tránsito. El control de la “ayuda” oficial ha cambiado del Departamento de Estado, ahora está en manos del Pentágono, que es un cambio relevante. Cuando estaba bajo el Departamento de Estado tenía al menos en teoría supervisión del Congreso, que quiere decir que había condiciones que había que cumplir sobre derechos humanos por ejemplo, que no se implementaban mucho, pero eran una limitación a posibles abusos, pero bajo el control del Pentágono, no hay reglas, todo es válido.

Goicochea y Clinton planifican la «Revolución Twitter» en Venezuela

Eva Golinger


Durante los días 15 y 16 de octubre de 2009, la Ciudad de México es la sede de la segunda Cumbre de la Alianza de Movimientos Juveniles (“AYM” por sus siglas en inglés). Patrocinado por el Departamento de Estado, el evento cuenta con una oradora de lujo –vía Internet- la Secretaria de Estado Hillary Clinton. Adicionalmente, hay varios “delegados” invitados por la diplomacia estadounidense, incluidos personajes vinculados con movimientos de desestabilización en América Latina. Los nombres que figuran en la lista de participantes incluyen a los venezolanos Yon Goicochea (Primero Justicia), el dirigente de la organización Venezuela de Primera (grupo fundado por Goicochea), Rafael Delgado, y la ex dirigente estudiantil Geraldine Álvarez, ahora miembro de la Fundación Futuro Presente, organización creada por Yon Goicochea con financiamiento del Instituto Cato de Estados Unidos. También asisten Marc Wachtenheim de Cuba Development Initiative (proyecto financiado por el Departamento de Estado y la USAID a través de la Fundación del Desarrollo Panamericana “PADF”), Maryra Cedeño Proaño, de la Corporación Foro de la Juventud Guayaquil, entidad ecuatoriana financiada por la USAID, y Eduardo Ávila de Voces Bolivianas, organización promovida por la embajada de Estados Unidos en Bolivia con financiamiento de la USAID. Son 43 delegados en total, de países de todo el globo, de Sri Lanka, la India, Canadá, Reino Unido, Colombia, Perú, Brasil, Líbano, Arabia Saudí, Jamaica, Irlanda, Turquía, Moldavia, Malasia, Estados Unidos y México.
Los panelistas y patrocinadores son una extraña mezcla de representantes de las nuevas tecnologías y funcionarios de las agencias de Washington, especialistas en la subversión y desestabilización de gobiernos no subordinados a su agenda. Oradores de Freedom House, el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Departamento de Estado y el Banco Mundial figuran en la agenda de la cumbre, junto con jóvenes creadores de tecnologías como Twitter, Facebook, Google, Gen Next, Meetup y Youtube. Los únicos medios tradicionales invitados al evento por el Departamento de Estado son CNN en Español y CNN en inglés, dato curioso que evidencia su estrecha relación.
Sin duda, esta unión entre las agencias de Washington, las nuevas tecnologías y los jóvenes dirigentes políticos seleccionados por el Departamento de Estado, es una receta para una nueva estrategia de “cambiar regímenes”. Además, este evento reafirma el apoyo político y financiero al movimiento estudiantil de la oposición en Venezuela por parte de Estados Unidos y coloca ante la opinión pública una evidencia irrefutable de la siniestra alianza entre Washington y las nuevas tecnologías.

CENTRO PARA LA DIPLOMACIA DIGITAL

Según su propia definición, la AYM nació en 2008 debido a la aparición “…en la escena mundial [de] una serie de casi desconocidos, generalmente jóvenes [que] dominan las técnicas más recientes y han hecho cosas asombrosas. Han causado grandes transformaciones en el mundo real en países como Colombia, Irán y Moldavia, valiéndose de esas técnicas para mover a la juventud. Y esto ha sido sólo el comienzo.”
Las agencias de Washington no podían desaprovechar un atractivo escenario donde los jóvenes, ya adictos a las nuevas tecnologías como Internet, Facebook, Twitter y MySpace, entre otras, que podrían convertirse en dirigentes y promotores de movimientos sociales al servicio de los intereses imperiales. Pero había un problema, según los fundadores de la AYM. “Estos movimientos del siglo XXI constituyen el porvenir de la sociedad civil pero todavía no se dispone de mecanismos para ayudar, capacitar y potenciar a estos dirigentes que en lugar de oficinas tienen direcciones electrónicas. Tampoco existe una entidad que capacite a las asociaciones y a los movimientos ya conocidos del siglo XX en el uso eficaz de los instrumentos y medios del siglo XXI para el logro de sus objetivos.”
¿Sus objetivos? ¿O los objetivos de Washington?
Una de las primeras operaciones exitosas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en los años cincuenta y sesenta fue la creación del Congreso por la Libertad de la Cultura en Europa para impregnar y utilizar los espacios de arte, las universidades, los intelectuales y los movimientos sociales para neutralizar la expansión del comunismo. El uso de la cultura para promover la agenda imperial no terminó después de la Guerra Fría. Mientras crece la adicción a la tecnología, este eficaz mecanismo está siendo refinado y aplicado. Nuevas tecnologías como Facebook y Twitter, desarrolladas con financiamiento de empresas de la CIA como In-Q-Tel, especialista en la “minería de data”, hoy en día funcionan como redes para reclutar y captar “agentes” dispuestos a promover los intereses imperiales. El uso potencial de estas tecnologías para promover operaciones psicológicas y propaganda es ilimitado. Su fuerza es la rapidez de la diseminación de los mensajes y su cobertura mundial.
Sólo hacía falta diseñar la estrategia que permitiría alcanzar ese potencial.

La CAMPAÑA DE OBAMA COMO "MODELO"

“La Alianza de Movimientos Juveniles (AYM) es la respuesta a esa necesidad. Comenzó con una reunión cumbre en diciembre de 2008, en la cual el Departamento de Estado se asoció con MTV, Google, YouTube, Facebook, Howcast, AT&T, JetBlue, GenNext, Access360Media y la Facultad de Derecho de Columbia University para reconocer y convocar a los movimientos del siglo XXI y dialogar con ellos por Internet por primera vez en la historia”.
Durante la primera cumbre de la AYM, participaron miembros de la organización opositora venezolana Súmate (financiada por la NED y USAID), y los creadores colombianos de las marchas “No más Chávez” y “Un millón de voces contra las FARC”. Los principales panelistas eran tres asesores de la campaña de Barack Obama para la presidencia, incluidos Joe Rospars, director de Nuevos Medios de la campaña, Scott Goldstein, director en línea de Obama para América, y Sam Graham-Felson, director de blogging para la campaña Obama 2008. También participaron Sherif Mansour, de Freedom House, Shaarik Zafar, asesor del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos (Homeland Security) y ocho altos funcionarios del Departamento de Estado, junto a representantes de diferentes multinacionales de la comunicación y las nuevas tecnologías.
Los creadores de la exitosa campaña “súper-tecnológica” de Obama se juntaron con las agencias de Washington para diseñar la estrategia perfecta. Combinaron dos fuerzas novedosas en la política -la juventud y las nuevas tecnologías-. Era una combinación capaz de lograr lo que durante varios años le habían dificultado a la CIA: el cambio de régimen en países no subordinados a los intereses de Estados Unidos, sin que apareciera la mano de Washington.
El movimiento estudiantil “manos blancas”, en Venezuela, financiado y formado por las agencias estadounidenses, las protestas anticomunistas en Moldavia, las manifestaciones contra el gobierno iraní y las últimas protestas virtuales contra el Presidente Chávez son ejemplos de esta nueva estrategia. Las nuevas tecnologías –Twitter, Facebook, YouTube y otras– son las principales armas, y los medios tradicionales, como CNN y sus afiliados, ayudan exagerar el impacto real de estos movimientos promoviendo matrices de opinión falsas y distorsionadas sobre su importancia y legitimidad.
La Alianza de Movimientos Juveniles es otro capitulo más dentro de los planes de desestabilización contra países soberanos antiimperialistas que rechazan la dominación imperial. La doble moral de Washington reafirma este hecho. Mientras que el Departamento de Estado promueve, financia y patrocina la formación de jóvenes de otros países en el uso de las nuevas tecnologías para desestabilizar sus gobiernos, el uso de Twitter y Facebook para convocar protestas contra las políticas de Washington dentro de Estados Unidos se criminaliza. Así se demostró hace tres semanas cuando dos ciudadanos estadounidenses fueron arrestados por utilizar Twitter para informar a los manifestantes contra la cumbre G-20 en Pittsburgh sobre las acciones represivas de la policía.

Sitio oficial de la Alianza de Movimientos Juveniles:
http://info.howcast.com/youthmovements/summit09/delegates

Eva Golinger es una abogada venezolana y estadounidense que vive en Caracas. Ha publicado los libros El Código Chávez: Descifrando la Intervención de los Estados Unidos en Venezuela, Editorial de Ciencias Sociales 2005 [The Chavez Code: Cracking US Intervention in Venezuela], Bush Versus Chavez: Washington’s War on Venezuela (Monthly Review, 2007) y La telaraña imperial: Enciclopedia de injerencia y subversiones, con Romain Migus, 2008.