dissabte, 26 de desembre de 2009

La verdadera crisis entre Venezuela y Colombia

La verdadera crisis entre Venezuela y Colombia

por Jaume Fortuño

Chávez aparece en antena; “vientos de guerra soplan en la región”… y los dos puentes fronterizos se desploman dinamitados por la guardia nacional. El mandatario venezolano llama a su ejército y a la población civil a que “se preparen para defender la patria”, mientras la inmensa mayoría de la opinión pública mundial (incluyendo a la autodenominada izquierda) cree que el presidente de la república ha perdido la cabeza o que, peor aún, está mostrando su verdadero talante guerrerista que en uno de sus arrebatos le podría llevar a invadir Colombia. Mientras tanto Álvaro Uribe calla y su legión de opinadores y politiqueros ladra furibunda contra las violaciones del derecho internacional humanitario y por el respeto de los derechos humanos en el vecino país, para preservar la paz y la estabilidad entre “dos países hermanos”. Y Barack Obama, el premio nobel de la paz que cerró los ojos al golpe de estado en Honduras y aumentó el numero de tropas en Afganistán, reconoce que “a veces la guerra es justa” (1), tras haber colocado 7 bases militares gringas sobre suelo colombiano. A todo esto, el gurú cínico-mediático Jaime Bailes bromea con matar a Chávez mientras los portavoces de “una democracia sólida e histórica” y de “uno de los presidentes con más categoría de la región” (2) amenazan con llevar a Venezuela al tribunal de la OEA. Pero, ¿porqué el mandatario venezolano se pone tan bravo con un estado que cuanto menos triplica su poderío militar y que disfruta de cooperación militar con otro cuyo presupuesto en defensa es casi la mitad del de todo el mundo (3)? Tal vez Chávez no esté jugando muy bien sus cartas en la diplomacia con esos llamados a la acción cívico militar. O quizá será que nos cuesta digerir ese carácter caribeño, tan agitado y acalorado, pero que cuaja tan bien con el pueblo al que se dirige, que a fin de cuentas es el que le ha otorgado la victoria en 8 de las 10 consultas democráticas celebradas en esta “dictadura” desde 1998. En todo caso la prensa de masas saca las cosas de contexto y cuenta la versión de la historia que más conviene a sus dueños, que en Colombia o en el Estado Español son más o menos los mismos, y están bien de acuerdo respecto a qué y quien conviene dejar fuera de la foto.

Venezuela es el país que alberga a un mayor número de refugiados colombianos, más de 4 millones de personas cruzaron la frontera huyendo de la violencia (4). Muchos de ellos son perseguidos por paramilitares colombianos que dan muerte a dirigentes y activistas sociales y políticos, así como a campesinos desplazados, sobre suelo venezolano (5). Pero los paramilitares también se ensañan con la población civil venezolana; en estados cercanos a la frontera como Táchira, Zulia o Amazonas, se ha descubierto la complicidad entre los “paras” y sectores de la oligarquía, las autoridades y la fuerza pública que hacen parte de la oposición (6). Los civiles que se han acogido a las reformas iniciadas por la república bolivariana, que permiten la redistribución de tierras en desuso o la re-apropiación de viviendas vacías, en ocasiones han sido amenazados y asesinados (6). Cabe decir que los alcances de dichas transformaciones no dejan de ser limitados; en el caso de la mencionada reforma agraria sólo se han expropiado tierras estatales para beneficio de los desposeídos. Pero tales cambios son demasiado para una oligarquía que teme que después de esto vayan sus tierras, y que no duda en echar mano del paramilitarismo para amedrentar a quienes actúan de forma legal y legítima. En diversas ocasiones se han dado enfrentamientos entre dichos grupos ilegales y la guardia nacional venezolana, aunque esto raramente ha sido digno de atención por los medios colombianos e internacionales y, de serlo, la cobertura sobre los sucesos ha sido parcial y distorsionada. Es el caso de la captura de 8 paramilitares colombianos en territorio venezolano, hecho seguido por el asesinato de 2 miembros de la Guardia Nacional por un motorizado días antes de la voladura de los puentes (7). O de los 9 colombianos encontrados muertos en Venezuela presentados a la opinión pública como vendedores de maní, mientras según el vicepresidente venezolano Ramón Carrizales hacían parte de una banda paramilitar (8).

Pero los intentos de desestabilizar el proceso bolivariano llegan a tener un alcance mucho mayor. En el año 2004, un numeroso grupo de paramilitares colombianos entró en Venezuela atacando varios puestos de la Guardia Nacional y llegando a plantearse el asesinato del presidente, en una operación que pretendían presentar como un alzamiento militar de parte del ejército venezolano (9). Entre los 130 “paras” que fueron capturados a 20 km de Caracas había cerca de 60 militares colombianos entre soldados profesionales y reservistas. Y cabe decir que el intento de golpe de estado que sufrió la república en el año 2002 también contó con la colaboración de paramilitares colombianos. Es de esperar que una oposición capaz de hacer atentados con bomba en las embajadas de Colombia y España para achacar-los a las organizaciones de la izquierda bolivariana (10) no tenga reparos en colaborar con los verdaderos narcoterroristas colombianos. A cambio de su presión para desestabilizar las fronteras y el proceso venezolano en sí, los grupos paramilitares pueden mantener despejados los corredores para sacar la droga al atlántico, asegurándose la viabilidad del narcotráfico que, con cerca de 80.000 hectáreas de coca bajo su control alrededor de la frontera, sigue siendo su principal negocio . Además también pueden participar en otras actividades, como el robo ilegal de coltán venezolano (un compuesto mineral utilizado para fabricar desde celulares y consolas hasta misiles o cohetes, que en bolsa cotiza más caro que el petroleo o el oro) que se extrae a través de Colombia para mandarlo a los Estados Unidos (11), o el contrabando de gasolina y alimentos a través de la frontera (12). Por otra parte, como es sabido, este accionar paramilitar forma parte de una estrategia conjunta con el estado colombiano. Así lo demuestra la reciente captura de dos espías colombianos con documentación del DAS (policía política y migratoria que depende de la Casa de Nariño) en las cercanías del palacio presidencial venezolano. O las incursiones del mismo ejército nacional de Colombia dentro del país vecino a través de los ríos fronterizos. Esta estrategia de presión y desestabilización sobre el proceso venezolano viene siendo impulsada desde EEUU con la complicidad de Colombia, estado al que muchos analistas han dado en llamar “el Israel latinoamericano”. No es ningún secreto que Washington (y con él todos sus cómplices y vasallos) se estremece cada vez que alguno de los países de su patio trasero gira más a la izquierda de lo aceptable para su noción de la democracia. Y, aunque por ahora Venezuela brinda a EEUU todo el petróleo que este le pide y no se puede decir que haya expulsado a las transnacionales ni afectado en demasía a los intereses del imperio, conviene mantener bien sujeto al proceso bolivariano para que no se pase de la ralla. Por ahora, el endeudamiento de los EEUU a raíz de las guerras de Irak y Afganistán y la imposibilidad de involucrarse en otros conflictos sin poder retirarse de los que tiene sin resolver, junto con los problemas que su actual gobierno tendría para legitimar ante la opinión pública una intervención directa en Venezuela, hacen poco probable que ésta se dé de este modo. Además, Colombia tampoco puede mandar a su ejército al exterior y correr el riesgo de perder aún más el control de su situación interna. Por eso la estrategia que se juega es la de apoyar a esa oposición terrorista y golpista con los paramilitares, ejerciendo la guerra sucia para desestabilizar el proceso venezolano; un uso del brazo ilegal del estado colombiano que viene dándose desde el inicio del mandato de Chávez. Pero aunque a corto plazo un conflicto internacional abierto parezca poco probable, no debemos perder de vista el modo en que se están invisibilizando atropellos contra la democracia y la soberanía de Venezuela como los que se señalan en este artículo, al tiempo que se prepara a la opinión pública para aceptar la guerra, el golpe de estado, o la estrategia que resulte más conveniente.

Los grandes rotativos pierden dinero vendiendo periódicos y se mantienen a flote a costa de sus anunciantes y es previsible como nos van a contar la historia unas corporaciones que viven de otras transnacionales. En el caso del Estado Español, donde el antichavismo es quizá aún más vehemente que en EEUU, los mismos medios que tanto satanizan el proceso venezolano, están completamente blindados a toda crítica a las empresas transnacionales que han apoyado golpes de estado y se han beneficiado del paramilitarismo y la guerra sucia contra la izquierda. No es nada nuevo, la Revolución Sandinista o el Chile de Allende también parecían un peligro para la democracia. Y es que quien no tenga memoria repetirá la historia y repetirá también lo que diga el poder, por absurdo que sea. Tan delirantes derroteos han tenido que tomar la trama de la novela “Chávez el dictador vs Uribe el defensor de la paz”, para poder compartir audiencia con las exaltaciones al narcoparamilitarismo del “Capo” o las “Muñecas de la mafia” en Colombia, y todo el resto de disparates que adormecen la conciencia de los espectadores a lo largo y ancho de la aldea global. En el capitalismo del siglo XXI el imperialismo se abre paso con mentiras catódicas (13) para los ricos y argumentos de plomo para los pobres.

1: El espectador, 11 de Diciembre 2009.
2: Pilar Rahola en La Vanguardia, 15 de enero de 2008.
3: Centre d’estudis per la pau JMDELÀS: http://www.centredelas.org/ 15 de febrero 2009.
4: http://www.radiomundial.com.ve/ 4 de Marzo 2008.
5: http://www.aporrea.org/ 6 de noviembre 2009.
6: Raúl Zelik, Venezuela más allá de Chávez.
7: http://www.youtube.com/watch?v=8BMG1L21o-I
8: http://www.tribunalatina.com/ 2 de noviembre 2009.
9: Hernándo Calvo Ospina, Colombia: laboratorio de embrujos.
10: Raúl Zelik, Venezuela más allá de Chávez.
11: Correo del Orinoco, 5 de Octubre 2009.
12: http://www.liberacion.press.se 8 de febrero 2008.
13: Rayo catódico: onda que mana del televisor, teniendo la propiedad de anular la conciencia crítica del espectador y hacerlo así cómplice pasivo de las más grandes atrocidades (definición propia e irónica).

1 comentari:

  1. Ei Jaume molt bé, estàs a tope!! Ànims i bona feina! Per Tgna tot igual. Cuida't molt!

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